Cómo lograr tener más y mejores amistades
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Hay gente que es factor de incomodidad tenerlas al lado y gente que nos fascinaría tener siempre con nosotros. Dale Carnegie, en su famoso libro: “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” logró identificar algunas características de aquellas personas que forman parte de ese círculo de amigos que queremos conservar cerca.Nosotros logramos resumir de la postura de Carnegie, que para lograr que las personas te den algo, primero deben recibir de tí algo y no se refiere a aspectos materiales, sino a aspectos emocionales que básicamente se pueden dar en las interacciones que tenemos con las personas. He aquí algunas de las recomendaciones del libro:
Interésate sinceramente por los demás: Se pueden ganar más amigos o mejores amigos en dos meses, si te interesas por las personas que se te acercan, de los que ganarías en dos años buscando que los demás se interesen por tí.
No importa cuán interesante pueda ser tu vida o tus logros, al tratar de ganarte la admiración de las personas, sin antes haber mostrado interés por ellos, casi siempre terminamos por ganarnos su desprecio o su crítica, mientras que de la forma contraria, el otro desarrolla la necesidad de devolvernos los cumplidos.
Si te fijas, los individuos que no se interesan por los demás, más que por sí mismos, son quienes causan las mayores heridas a los demás y generan los mayores fracasos humanos donde se debe trabajar en conjunto.
No se trata tampoco de volcar tu vida al mundo y olvidarte de tu autoestima y tu autovaloración, se trata de hacer cosas muy simples que le comuniquen a aquellos que aprecias: “Hey me importas”. Cosas como llamar a las personas en su cumpleaños, interesarte por sus gustos, ser solidario en sus inconvenientes, llamarlas sin un motivo especial más que saludarlas y saber de ellos, ofrecer un apoyo que está en tus manos, hacen una real diferencia en el trato que recibimos de los otros y por mucho.
Sonríe y procura pasarla bien en donde estés: Las acciones dicen más que las palabras y una sonrisa expresa: “Me agrada que estés aquí y compartir este momento”. Puede también significar, me alegra verte”. Eso sí, hablamos de una verdadera sonrisa, que venga genuinamente de adentro de nosotros, no una sonrisa fingida.Se trata de disfrutar y procurar que la pasen bien contigo, en lugar de criticar a todos, quejarte por todo, mirar feo a todo el que pasa. Básicamente se trata de proponerte ser feliz con lo que está, en lugar de enfocarte en lo que no está.
La felicidad no depende de condiciones externas, depende de lo dispuestos que estamos a cambiar nosotros, adaptarnos ante lo que pasa afuera y procurar buscar al máximo las posibilidades de pasarla bien en un momento dado.
Llama a las personas por su nombre: Recuerda que para toda persona, su nombre es el sonido más valioso e importante en cualquier idioma. Incluso los estudios de servicio al cliente, han descubierto que el nombre es la parte más importante del trato con las personas, porque le hace sentir al otro distinguido entre el montón.Ahora bien, estamos hablando de nombres, no de apodos. Si vas a llamar a alguien por un apodo, debe ser solamente por aquel que la persona le gusta (Cheo, Tico, Lalo, etc), lo apodos humillantes o colocados sin consentimiento (cara e´rata, perro loco, etc), casi nunca son bien recibidos, incluso aquellos que se han vuelto costumbre o aquellos donde la persona dice sentirse bien.
Conviértete en un buen escucha: Anima a los demás a que hablen de sí mismos. Muchas veces la gente piensa que somos buenos conversadores, cuando en realidad, no hemos sido más que buenos oídos para escuchar, incentivando al otro a que cuente su historia, haciendo preguntas agregando elementos que incentiven a contarte.Recuerda que la persona con quien hablas está cien veces más interesada en sí misma o en sus necesidades que en ti y su interés por ti aparecerá luego de sentirse que recibió tu atención.
Haz que la otra persona se sienta importante y hazlo sinceramente. ¿Qué hay en él/ella que se puedas admirar de verdad? ¿Un esfuerzo que hizo? ¿Un logro? ¿Un conocimiento o habilidad que tiene? Trata siempre de que la otra persona se sienta importante. Como decía Jesucristo: “Haz al prójimo lo que quieras que el prójimo te haga a ti”.Todos los seres humanos se mueven en función de sentirse aprobados y reconocidos, como una de sus necesidades más importantes. Si comenzamos por reconocer los meritos y valores del otro, encontraremos oportunidades enormes de lograr su reconocimiento posterior.
Eso si, nadie quiere escuchar escuchar adulaciones baratas, como por ejemplo “Que bueno eres sintonizando las emisoras de radio o paseando a tu perro”. Un reconocimiento vacío es una adulación y casi siempre los aduladores pierden el respeto de aquellos que adulan.
No se trata de mendigar la amistad de los demás, se trata de entrenarte para ver aspectos positivos en los demás que son reales, que existen y que además el otro se sentiría feliz de que le sean reconocidos.
Para que la vida de una persona cambie totalmente puede bastar que alguien la haga sentir importante. Háblales a las personas de ellos mismos y aquellos a quienes quieres tener por amigos, clientes o aliados, querrán escucharte por horas.
La invitación no es a que pierdas tu esencia, ni mucho menos a que te rebajes tu valor para ganarte la aprobación de los demás, sino que te des cuenta que no pierdes, sino que ganas mucho, mostrando más interés por los otros y despertarás en los demás los sentimientos de solidaridad, aprecio y apoyo que necesites.
Como siempre, todo arranca con que des tú el primer paso…



agosto 26, 2010 pm30 10:55 am
Excelente artículo, muy cierto, lo he puesto en práctica antes de leer estas palabras y se q funcionan, pero hay momentos en q uno se olvida y pierde más de lo q recoge…